miércoles, 12 de diciembre de 2012
ILHA DE TAVIRA
martes, 20 de noviembre de 2012
SULTAN DE ESTAMBUL
viernes, 16 de noviembre de 2012
VAQUEROS... A LA PISTA
LA CIGARRA Y YO
lunes, 2 de julio de 2012
MEDITERRANEO
viernes, 11 de mayo de 2012
ELLA ME PERTENECE
Son muchas horas mirando al techo, hay que ser comprensivos. Me dice que ya solo espera que llegue la oscuridad y un viento helado se lleve el dolor. Aunque no deje nada a su paso. No le importa. Dice que ama las puertas de la noche, los sonidos del silencio o, en su defecto, los sonidos cristalinos de las Rickenbaker de 12 cuerdas (mi madre nunca podrá decir Rickenbacker), que sueña con cambiar la cama por el techo de una caravana y viajar tumbado, mirando las nubes y las estrellas... A pesar de que se pone un poco cargante con estas historias, yo le consuelo y le digo que eso que él desea es muy poético, que es un guerrero formidable tanto si está en pié como si pasa las horas tratando de descifrar el enigma de la lámpara en el techo, o recolectando hipnóticos, que definitivamente es un artista y sobre todo, que no mire hacia atrás. http://www.youtube.com/watch?v=UMqGqUcjYgs
martes, 17 de abril de 2012
TRUQUEMÉ
No soy buen paciente, ni espectador, ni lector. No puedo estar quieto o pasivo. Si el cuadro tiene cristal, este actúa como un espejo en el que me reflejo. De modo que estoy dentro y fuera del lienzo simultáneamente. Estoy dentro, como un elemento más del cuadro, oculto en el bodegón tras el manojo de cebollas, de la mano de la musa paseando despreocupado por el paisaje florido, en la marina respirando la brisa salada. Y estoy fuera, libre como el viento para hacer lo que me dé la gana… y si me apetece comer una uva del bodegón, pico y como, y si quiero tocar culo de musa, voy y toco. En el cuadro marinero puedo caminar sobre las aguas y no me hundo ante vuestra sabiduría como una piedra según cuenta Leonard Cohen que le pasó a Jesús. Si él se hubiera limitado a ir de exposiciones de cuadros con cristal otro gallo habría cantado, o simplemente se habría comido al gallo del bodegón de caza…desde fuera del cuadro, interactuando. … ¡¡¡ Y no habría Conferencia Episcopal!!!.
Yo, en cambio, sigo paseando por las aguas y si me canso, subo a la barca y charlo con Pedro o curioseo en las redes a ver que han sacado los pescadores. Como los jubilados en las obras !Coño ¡ Besugo…! y de buen tamaño… y así soy uno más en el lienzo… y todo desde fuera. Más complicado lo tengo ante la abstracción. ¿Qué hacer ante un Kandinsky? ¿Difícil eh? Aquí normalmente hago gimnasia rítmica o juego al truquemé y salto del círculo al triángulo o de la raya horizontal a la vertical. Yo comprendo que estos movimientos sorprenden un poco a los demás asistentes. Algunos se alejan de mí asustados. Pero en cuanto pillan de qué va la historia de los saltitos, pierden la vergüenza y empiezan ellos también a interactuar con los cuadros. Y así la solemne y aburrida exposición, se convierte en un fiestón en el que todos y todas se integran en sus obras favoritas. Anímate. El directo es la vida.
lunes, 9 de abril de 2012
EL MISMO BILBAO 2/2
Vuelvo a Tokio. Móvil pegado a la oreja y madre al otro lado del mundo. ¿Qué tiempo os está haciendo? Entonces miro al cielo y veo unas nubes grises bien perfiladas que me recuerdan los abdominales ondulados de un adicto al fitness. No me atreví a compartir con ella esta imagen que por un momento me pareció afortunada. Entonces suelto de forma atropellada: un terremoto. Ha habido un terremoto mientras trabajaba en el hotel. Y ella dice: vaya por Dios. Pues a ver si mañana levanta. Levantar el tiempo. Otra de sus frases. En el contexto que ella lo utiliza significa mejorar, hacer bueno, sapore di sale, sapore di mare, cosas así. Rebobino. Mamá, he vivido un terremoto en el piso 22 del hotel mientras escribía un email. Vaya por Dios. A ver si mañana os hace bueno. ¿A quienes? Ahora pienso que se refiere a mí en primer lugar pero también, y generosamente, a los 130 millones de japoneses que me rodean. Porque mi madre seguramente piensa que los tokiotarras, como los bilbainos, están poseídos por esta pasión desmesurada por escrutar los designios del cielo, hablar del tiempo a todas horas y hacer pronósticos, como quien, condenado a vivir en un ascensor, se ve obligado a sacar temas de conversación con todos los vecinos que suben y bajan. Y es que en Bilbao un terremoto no es fenómeno sismológico sino atmosférico. Me parece que mañana tendremos tiempo seco y soleado con sunamis ocasionales, comento al vecino que se sube en el cuarto. No se, no se, responde, he visto unos nubarrones con muy mala sombra que pueden traer chubascos dispersos y temblores moderados.
He pensado muchas veces en estas salidas suyas, las de mi madre, y a pesar del aparente dislate, creo que están muy meditadas y persiguen un objetivo tranquilizador, paliativo, y gozan de un misterioso poder taumatúrgico. Con sólo oír su voz preguntando por el tiempo, se conjuran los maleficios de la peor pesadilla en que uno pueda encontrarse allá en Terrorkistán. Y en esta ocasión, además, su breve discurso resultó ser profético, porque al día siguiente, como ella esperaba, levantó y brilló el sol naciente sobre Tokio y la tierra estuvo más quieta que Don Tancredo ante el morlaco.
Es mi madre. También del mismo Bilbao.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Bx4gd67LQ9I
jueves, 2 de febrero de 2012
EL MISMO BILBAO 1/2
Hola a todos. Saludos desde el trono. De vez en cuando levanto la vista del ABC y me miro en el espejo pero no consigo ver mi aura a pesar de haberme leído el manual de Mahirishi Dabutevananda y por ello no puedo avanzar más en el tema del que venimos hablando últimamente:el aura y sus lecturas. I miss you.
El periódico de mis sueños, de este sueño, llegaba doblado y cómodamente asentado en el inmenso bolsillo de la gabardina de "El Búfalo" que mi padre se compró en rebajas. Entonces se utilizaba más el término liquidaciones. Sospecho que mi padre había pasado a mayores con ellas y las llamaba, familiarmente, las liquis. Tenía dos gabardinas de las liquis. Una con corte de abrigo, muy simple y otra plagada de hebillas, cinturones, tirantas, solapas y cuellos descomunales, solo aptas para cabezones. Estaban de moda y todos se atrevían con ellas. La Gaceta prefería el bolsillo de ésta. Humphrey Bogart y Robert Mitchum las habían popularizado. Sin embargo no eran exactamente iguales a las de “El Búfalo”. Yo pasaba horas buscando las diferencias. Las de Bilbao no tenían ese desaliño de las películas. Estaban como almidonadas, tiesas, acartonadas, sin ese encanto canalla que tanto nos gusta. Alguna vez me probé la gabardina de mi padre y me sentí muy extraño, alienado, como si estuviera dentro de un traje de buzo tal vez de astronauta. Decía mi madre que eran muy ponibles. Pobrecilla.
Podríamos concluir –porque hay que concluir con este tema - estableciendo un paralelismo fácilmente comprensible: las gabardinas de Humphrey Bogart eran como las Fender y las de El Búfalo como las Jomadi que vendía Jomadi en la Calle Ávila. A buen entendedor…..
Por su parte el Readerdiges o Royerdaiyes o Raiderrider, incluso el Roy Rogers - según que lo pronunciara mi madre, mi padre, el abuelo o mi hermano mayor aficionado a los tebeos de vaqueros - lo traían cada 30 noches unos ángeles del cielo americano, el más azul de los cielos. Entraban por la ventana como lo hacían el Ratón Pérez o Los Reyes Magos, y dejaban la revista en la alcoba matrimonial, adquiriendo ésta unos tonos pastel que yo identificaba como de Houston. Creo que les poníamos unas copitas de Centerario Terry para calentarles el viaje de regreso a sus bases en Arizona, tierra de ovnis donde las haya. Los mensajeros de Eisenhower observadores de la ley seca, dejaban las copas intactas y siempre olvidaban cerrar las ventanas y así, durante el resto de la noche, los visillos flotarían a merced del viento mientras el Reader's Digest, bañado por un rayo de luna, descansaría feliz sobre la cómoda junto a la crema Pons de Día, Pons de Noche y las sortijas episcopales de mi madre.
Me gustaban los consejos de supervivencia que siempre aportaba el RD. Scoutting , trekking y hiking a mansalva. Instrucciones precisas sobre las mil formas de hacer nudos marineros elementales pero capaces de mantener el Titanic amarrado a los bolardos de Santurce a pesar de la galerna o cómo protegerse de los rayos si la tormenta te pillaba en descampado.
¿Perdido en el desierto sin cantimplora? ¿Te vas a preocupar por una nadería como esta? Al contrario, disfruta la aventura. Un plástico transparente extendido sobre la arena - gracias a nosequé efecto de la condensación de micropartículas de vapor de H2o - te proporcionará hectómetros de agua cristalina. En Arizona, sólo los tontos y los marcianos se mueren de sed.
Las ilustraciones al estilo de Norman Rockwell estaban a la altura de las historias. Botes atestados de náufragos capean la tempestad. Unas manos curtidas trenzan mil nudos marineros. Un mal rayo parte en dos a un granjero cuyo parecido con Fidel Castro es extraordinario. En el desierto de Atacama, 50 grados, un desgraciado extiende un plástico sobre la duna, convencido de que pronto se dará un baño.
Continuará
viernes, 13 de enero de 2012
TO BE OR NOT TO BE ES UN POBRE DILEMA

Me he dado un fuerte golpe en la cabeza y he observado, como primer efecto secundario, valga la paradoja, que el nivel de patriotismo en sangre se me ha disparado. Nunca antes había conocido un subidón similar. De momento este amor apasionado parece estar limitado a nuestra querida lengua española. Tal vez en un futuro me convierta en hooligan, quiero decir hincha, de otros productos de la tierra.
Pero vayamos al principio, donde todo empezó, como les gusta decir a los yanquis. La Orbea, la vieja Orbea tantas veces citada en anteriores entradas, se partió víctima de la decrepitud y posiblemente cansada de soportar el peso de mi culo expresado en kilómetros. Rodaba yo suavemente por la pista verde cuando la rueda delantera desapareció de mi vista y de inmediato sentí dos golpes en la cabeza. El primer golpe fue muy seco (brut) y rotundo (toc) . El segundo, el del rebote, resultó más fofo, tontorrón, pero con ese regusto cabroncete del que dice “¿no quieres café? Pues toma dos tazas”. Me habría gustado perder el conocimiento para poder contarlo, como dicen de aquel torero que eyaculó precozmente en los brazos de la Garner sólo porque le urgía contarlo a sus amigotes. Estuve al borde del desmayo y tuve unos segundos de desorientación. Un kao total habría aportado credibilidad y fuerza a la caída. Pero no pudo ser. Tal vez la próxima vez…. Sólo puedo acreditar un ojo morado, un chorretón de sangre en la ceja y una cefalea que se ha empadronado en mi azotea. Justo el inquilino molesto que necesitaba.
Bien, el patriotismo que puedo exhibir frente a, por ejemplo, la pérfida Albión, es de orden lingüístico-deportivo. Es que ganamos por goleada, como me dispongo a defender. En este primer partido, por dos a cero. Repasemos los goles.
Gol número uno: Hamlet se debatía entre dos únicas opciones: to be or not to be. Pues bien,a aquí, en la tierra de María Santísima y también en nuestras antiguas colonias dispondríamos de cuatro posibilidades: ser o no ser más estar o no estar. De modo que si Hamlet hubiese hablado español habría tenido que formular su duda de la siguiente manera: ser o no ser, estar o no estar. Incluso, y si estuviera un poco arrajoiado añadiría otras combinaciones (ser o estar – no ser o sí estar – estar o no ser y así casi hasta el infinito) Ayer, sin ir más lejos, yo era pero no estaba, mejor dicho, estaba en la cama tratando de aliviar la cefalea, que es como no estar, pero sin dejar de ser. ¿Cómo puede expresarse en inglés “no estoy pa’ na’” y sin embargo seguir siendo? De ninguna manera porque los angloparlantes están pillados por el dilema de to be or not to be. En España, por el contrario, no hay dilema y por eso somos más felices y vivimos más años aunque el Alzheimer haga estragos. Aquí se puede to be y not to be simultáneamente y no por ello faltar a la verdad o a la cordura.
Segundo gol: el cielo. Siempre – hasta el golpe doble en la cabeza – me había sentido un tanto acomplejado porque los ingleses tienen dos palabras para referirse al cielo: sky para el firmamento azul y heaven para el paraíso que nos espera a la salida del tanatorio. Nosotros, pobres hispanohablantes, nos tenemos que conformar con la palabra cielo para designar ambas cosas. Así pensaba yo hasta mi caída de la bici. Como dije, tuve unos momentos de desconcierto. Por eso, cuando levanté la cabeza del asfalto y miré hacia arriba pensé: ¡coño¡ el cielo. Ya he llegado. Y me alegré de que el cielo azul de Sevilla y el paraíso fueran una misma cosa. Fue un maravilloso momento de revelación que me gustaría compartir, un aleluya inesperado, chispas que brotan del choque de perdernales.
La foto adjunta es prueba irrefutable de mi tesis. Es la Iglesia del colegio donde fui torturado por aquellos men in black de los sesenta. Quintín Tarentino, años después, haría remakes para niños. Obsérvese el gigantesco fresco policromado tras el altar. La policromía hay que imaginarla porque la foto está en blanco y negro. Vemos al ministro oficiante de espaldas a los feligreses. ¿Para qué iba a mirarlos con el espectáculo que tiene ante sí? Es el cielo azul con sus claros y nubes y en él habitan la Sagrada Familia y muchos santos, ángeles, querubines evangelistas. Y es que el cielo es el cielo y vale para todo: casa de Dios, paseos espaciales, carrusel de satélites, agujeros negros y perros astronautas.
Los ingleses, en un vano afán por distinguir lo que es único e idéntico a sí mismo, se han empeñado en mudar a toda la corte celestial de su cielo azul turquesa, luminoso, alegre y cierto para acomodarlo en un paraíso suburbial invisible, improbable y de casas adosadas. ¿Qué será eso que ellos llaman heaven?
El cielo, amigos y amigas de la Commonwealth, es el cielo que vemos en los días despajados, os pongáis como os pongáis.
He cambiado de bici. Ahora tengo una de esas que llaman “de marchas”… y me he comprado un casco aunque esto me impida perder el sentido o acceder a nuevas revelaciones. ¡¡¡Salud¡¡¡
viernes, 16 de diciembre de 2011
CHAQUETON Y MALETA
Me escribe mi hermano anunciando que aún conserva la vieja maleta familiar. La de cuero con cinturones y cantoneras de refuerzo, aquella que surcaba páramos y escalaba puertos en la baca del diminuto Renault, nosotros dentro, camino del verano azul. Siempre cubierta por una lona verde, vaya a ser que le dé por llover. Asegura mi hermano que es idéntica a otra que perteneció a José Antonio Primo de Rivera y que ha reconocido en una foto de prensa. Pura casualidad. Irrelevante. Le he recomendado que la guarde o suelte lastre y la queme. Lo que más gusto le reporte. Ah… esa imagen del navegante soltando bolsas de arena desde la barquilla y el globo elevándose más y más…. Y me he acordado del chaquetón de ante que heredé de mi padre. Me sentía obligado a usarlo por fidelidad a su memoria, por dar gusto a mi madre. Incluso lo llevé al sastre para que le hiciera un lifting - acortamiento de solapas demasiado largas – y poder pasearme con él sin miedo al ridículo. Tal vez añadiéndole unos flecos en las mangas habría adquirido un aire Buffalo Bill. Pero ni por esas. Yo me sentía muy incómodo al ponérmelo, como un impostor metido en la piel de mi padre, en sus zapatos, en sus hechuras. Él utilizaba su chaquetón de ante únicamente para “ir de espor” y esto sólo ocurría en vacaciones. La prenda viajaba con él y con nosotros cada verano en el regreso anual a su pueblo y con ella se paseaba por la alameda de su infancia y saludaba a los amigos de siempre. Durante los duros meses de trabajo él siempre iba “arreglado”, de traje y corbata…. En cuanto a mí, ¿hasta cuando debería mantener en el ropero un chaquetón tan grande y desvencijado, con aquel olor a naftalina rancia? ¿Debería pasarlo a mis hijos y éstos a los suyos como una maldición hasta su desaparición por descomposición de la materia?Me costó muchos años liberarme del chaquetón. Finalmente lo llevé, junto con otras prendas usadas a una ONG que recoge y reparte ropa entre quienes la necesitan. Al menos eso ponía en la puerta. Supongo que además hacen desaparecer lo que no tiene salida ni en el inmenso mundo de los pobres. ¿Qué más me daba? Estaba anocheciendo y llegué a una nave en una calle trasera de polígono industrial desolado. ¿Dónde si no? Vi montañas de ropa desordenada, juguetes, complementos, las inevitables muñecas decapatidas y un grupo de gente, la mayoría inmigrantes que, al tiempo que trataban de ordenar el caos, guardaban para sí alguna que otra prenda.
Estaba parado en la puerta de la nave contemplando la escena con mi chaquetón en el brazo, cuando un magrebí me preguntó si lo traía para entregar. Lo sé con seguridad porque repitió varias veces “entregar, entregar”. Creo que más que preguntar, estaba dándome la orden de que lo soltara. Apenas afirmé con la cabeza, me lo arrebató y se lo probó. Le quedaba un poco grande pero pareció satisfecho dentro de él. No noté que sintiese nada especial. Enseguida se perdió entre la multitud de gente y de ropa. Y sentí que el globo tomaba altura.
.. y pensé en nuevos viajes familiares en un coche destartalado y con una baca cargada de enseres y regalos tapados por una lona verde de regreso al pueblo, y aún de pie en medio de la nave industrial, vislumbré paseos a la sombra de los grandes cipreses de Ketama y el nacimiento a una nueva vida del chaquetón de mi padre ahora en el cuerpo de un nuevo propietario que nunca sabrá las peripecias de la prenda renacida. Tal vez alguno de sus nietos cuente una vieja historia de un chaquetón que su abuelo trajo de tierras lejanas, de cómo llegaba cada verano para saludar a sus amigos y pasear bajo sus cipreses de la infancia y cómo finalmente, después de pensarlo mucho, se lo entregó a un negro que caminaba de regreso a su pueblo mucho más al sur, más allá del gran desierto y de cómo su abuelo se sintió liberado de una pesada carga, como un navegante que suelta lastre desde el globo…. Salam Alekum…
Nada. Que no nos resignamos a desaparecer. Preservamos la memoria de los que se fueron y a veces hasta sus reliquias, como la maleta de mi hermano o mi chaquetón. Para aliviar este desasosiego se crearían las religiones. Supongo. ¿Cuál de ellas no ofrece el reencuentro en su carta de servicios? Unidades familiares reconstituidas en el más allá y sus miembros vestidos con sus mejores galas del más acá celebrando el reencuentro en torno a la mesa. ¿Por qué queremos que sobrevivan la maleta o el chaquetón? Reencarnación, resurrección, renacimiento, vida eterna. ¿Quién da más?. “Soy el pequeño judío que escribió la Biblia” canta/recita Leonard Cohen en "The Future”. Y es lo que tiene el papel: lo aguanta todo.
Y así fue, chispa más o menos como el hombre de las cavernas cuando no supo qué hacer con el taparrabos del abuelo, inventó, por ejemplo, la parapsicología.
sábado, 3 de diciembre de 2011
神诞生 DIOS A NACIDO SIN HACHE
miércoles, 30 de noviembre de 2011
TRIPTANES
Trabajo en un nuevo cálculo inútil. Es un encargo. Trato de averiguar cuantos kilos de indometacina se ha metido en el cuerpo este amigo mío desde que se introdujo en el fascinante mundo de las migrañas. Teniendo en cuenta que el fármaco tiene su presentación en cápsulas de 25 miligramos, que toma 3 por crisis y que ha tenido unas 3.000 crisis en los últimos 15 años, llego a la asombrosa e inquietante conclusión de que mi amigo ha devorado unos 220.000 miligramos de este veneno. Puro veneno trufado de efectos secundarios, ninguno placentero. Acabo de leer en internet que su uso puede llevar a la esquizofrenia. ¡ COOL l dice mi amigo satisfecho ¡ En algún momento, y como quien se retira al campo a descansar, se echó en los brazos de otro grupo de drogas con nombre de héroe de comic: los triptanes. En el delirio que provoca el dolor se imaginaba a estos pequeños guerreros uniformados de bomberos lanzando chorros de agua helada sobre cada uno de los capilares incandescentes. El extraño hormigueo que sentía en todo el cuerpo no era otra cosa, piensa, que el ajetreo de los triptanes en su pugna con otros por llegar los primeros a las líneas de combate, tratando de taponar el avance imparable del sunami de la sangre inundando desbocada venas y arterias hasta golpear, con cada latido, la retaguardia de los ojos, las sienes, alcanzando sin dificultad la nuca, la frente, primero el flanco izquierdo, luego el derecho y finalmente todo el frente de batalla, sangre hirviendo en cada milímetro cuadrado de su cabeza…. y todo esto acontece mientras permanece en calma, tumbado en la oscuridad de la estancia.Los triptanes, a pesar de las resonancias heroicas de su nombre, huyen despavoridos cuando descubren la magnitud de la contienda y el poder devastador del enemigo. Triptanes que revientan sin presentar batalla como pompas de jabón o son devorados sin dificultad por el dolor. Y mi amigo se veo obligado a llamar a más y más triptanes hasta consumirlos todos y regresar de su retiro para volver a poner los ojos en su vieja amiga indometacina. Y de nuevo experimentar algunos de los efectos más inquietantes que promete el prospecto: desorientación y confusión. Lo más curioso es que con tantos viajes por los mismos parajes, mi amigo ha desarrollado una curiosa habilidad para orientarse en el laberinto.
“Confusión será mi epitafio” cantaban King Crimsom en uno de aquellos discos de terror que tanto gustaban a la juventud progresiva de los 70. Ahora que gracias a la Indometacina visita a la confusión con frecuencia, dice mi amigo que esta no es un estado lo suficientemente solemne como para esculpir su sombre en piedra, mucho menos en el epitafio…. No se que dirán los triptanos.
Mi amigo vive en un escaparate de la calle del Victor. En el mismo Bilbao. Para esto sirven los amigos, para adjudicarse nuestras pesadillas.
jueves, 17 de noviembre de 2011
SHEREZADES
Desde la pared me miran dos perros. Compañeros de alguna etapa de viaje. Un mastín y una pastora alemana. El perro es un anarquista postmoderno, como todos los mastines. Ella, la pastora de los ojos tristes, la reina del Mediterráneo, me espera indolente en la playa donde fuimos felices y practicamos sexo tántrico con los delfines. También me mira mi padre vestido de soldado aunque en realidad está pensando en la dedicatoria que escribirá con pulcra caligrafía en el reverso del retrato: a madre, con todo el cariño de su hijo L. Al poco la guerra pondrá algunas manchas de sangre en el abrigo militar. Pero de momento aparece impoluto. Mucho más arriba, un grupo de mi familia política me observa con curiosidad muchos años antes de ser mi familia política. Aparezco un poco borroso. Les gustaría saber más pero el bebé en brazos del hombre mayor ha roto a llorar y demanda toda la atención del grupo. A ellos se les ve muy lejos, en el tiempo y el espacio, casi en el cielo. En la misma latitud estoy yo mismo, con cuatro añitos. Me miro de reojo, temeroso, y no me reconozco. Tampoco yo reconozco al niño de la foto. También me mira un calendario cirílico. Es del año en curso pero no tiene mucha utilidad porque las fechas señaladas no están señaladas. Un calendario sin Dios ni credo, como los que regalan los chinos en los buffets baratos. Calendarios áridos, inánimes, de 365 días laborables, contraculturales, para colgar en el refectorio de la cooperativa agraria.viernes, 11 de noviembre de 2011
CADA BARRIO, UN TERRITORIO

Un semáforo en rojo me detiene al borde del río de coches. Casi caigo de la bici. Tengo que tensar los frenos. Parado en la pista verde, bajo una luz excesiva que lo ilumina todo, observo al africano cargado de paquetes de kleenex. Me mira y sonríe. ¿Dónde están tu páramo y tu Villalta, amigo? ¿Quién los habita? ¿Oíste hablar alguna vez de un disparo de nieve?
lunes, 19 de septiembre de 2011
LA GUITARRA DE TORREBRUNO

viernes, 29 de abril de 2011
ELLAS BAILAN SOLAS
miércoles, 19 de enero de 2011
AHORA QUE...
Ahora que… el infierno ya no es un zulo incandescente, que el purgatorio es sólo una lengua breve y transitoria de fuego purificador, apenas unas décimas de fiebre, ahora que Belcebú juega en la liga de Hermann Monster, que San Pedro ha malvendido las nubes, los querubines y demás atrezzo celestial y mata las horas en la tasca, ahora, digo, los supervivientes de aquella adolescencia de deportaciones en casas de ejercicios espirituales y retiros de la mala muerte, desde los que oímos con claridad el crepitar del fuego eterno, aromatizado de azufre, las carcajadas de Satán y las descripciones precisas de las tinieblas en boca de los hombres de negro que se encargaban de nuestra vigilancia, ahora, concluyo, nos sentimos enormemente aliviados y agradecidos a su Santidad y a sus ministros por este esfuerzo de adaptación a los tiempos modernos, donde todo resulta incoloro, insípido y definitivamente inodoro.
martes, 7 de diciembre de 2010
NINGUNA PARTE
¡ Oh no ¡ de nuevo bloqueado en esta audiencia inerte. Como en un atasco de tráfico tras la nevada. Si hubo alguna expectativa de emoción, definitivamente murió antes del minuto cinco. El tono es plano y desapasionado y entonces me vuelve a ocurrir: estoy conduciendo por la autopista, en Francia, siempre una larga recta en el otoño francés, la luz, tenue durante todo el día, empieza a desaparecer. La hilera de árboles que flanquea la ruta es interminable. Las Landas, identifico... de nuevo en Las Landas. Pero ¿cuánto falta para llegar a París? Una eternidad de árboles sin hojas. Un océano de niebla. Llueve ligeramente, como agua nieve, como sirimiri, y los limpiaparabrisas ejecutan su danza del tedio mientras repiten el mantra: griiiiiiipsh, griiiiiiiips....
Escucho por fin los tristes aplausos de cortesía, y gracias a Dios, nadie formula preguntas.
Salgo a la calle y llueve como hace un rato llovía en las Las Landas. Tengo hambre y descubro un restaurante asiático con menú del día, con pocos clientes, casi todos solitarios. Me siento frente a la puerta para hacer la estadística. Es sencilla. Zero in. Zero out. Estoy en un nowhere restaurante esperando que me sirvan un nowhere menú. Para asegurarme tomo una foto. Gracias Panasonic. Parece mentira que esta cámara registre los sueños, pero allí están los comensales solitarios, la camarera de vagos rasgos orientales, el botellín de cerveza... ¿cómo es posible que hayan logrado fijarse en la tarjeta de memoria?
...making all his nowhere plans for nobody.
lunes, 6 de septiembre de 2010
LA EFE DE FENDER
domingo, 1 de agosto de 2010
LLEGÓ DEL CIELO...LA LONA LLEGÓ DEL CIELO
Hubo un tiempo, breve por suete, en el que creí vivir al aire libre, en la naturaleza, simplemente porque pasaba las horas muertas en la azotea de mi piso en medio de la ciudad. Y un buen día el cielo se encapotó. Literalmente: una capota azul celeste cubrió el sol – a lo bíblico - ensombreció mi azotea y cayó finalmente sobre ella. El toldo, tal vez la lona, aún con sus cuerdas atadas a las arandelas de metal, llegó volando del cielo. Nada sobrenatural, pensé. Las lonas no se aparecen con la facilidad con que lo hacen la virgen o algunos santos. domingo, 6 de junio de 2010
SUEÑO QUE SUEÑAS
Ya lo dijo el maestro: te dejo entrar en mis sueños si yo puedo estar en los tuyos.
Es lo que tiene sobrevolar el secano.
domingo, 28 de marzo de 2010
...Y DETRÁS ESTABA LA ISLA
Todo empeoró y mejoró en el momento en que apagaron las luces para dar paso al power point. Power pointless, me dio por pensar.
El sopor creció en la penumbra. Temí cabecear a la vista de todos. Pero por otro lado la oscuridad dio fuerza y brillo a la pantalla y ahora el cielo sobre la isla se volvió de azul intenso al reflejar el mar azul. Y me acordé de Mozambique, la canción de Dylan en la que informaba que allí el cielo soleado es aqua blue. Las tres palmeras solitarias se perfilaron en tres o más dimensiones mientras yo descansaba por fin bajo su sombra. Y me pregunté si serían cocoteros o simples palmeras estériles. Lo primero me inquietaba y lo segundo me arrastró en caída libre a las primeras cabezadas. Que les den a los conferenciantes, pensé durante una breve recuperación. Cabeceé de nuevo y en la siguiente remontada añadí este otro retazo de pensamiento: esto no se hace, cabrones. Y con la seguridad que proporciona el estar cargado de razón, cerré rebelde los ojos, me abandoné al sueño y deseé a los conferenciantes que alguien les diera a probar de su propia medicina.
sábado, 7 de noviembre de 2009
EN LA PLAZA TUMBADO

Tumbado en el banco de la plaza miro las ramas de los árboles que buscan caminos en el cielo como las raíces en la tierra, collage de hojas pegadas al azul intenso. Enseguida la noche correrá el telón y yo volveré a la verticalidad.
jueves, 1 de octubre de 2009
REFLEXION
Pues bien, ahora, sentado en un aeropuerto camino del lejano oriente no veo nada más allá de lo que hay: aeronaves, gente corriendo y aburrimiento. Nada me invita a la reflexión, no consigo profundizar y ver más allá de la materia condensada. No se me ocurre nada. Si acaso esto que cuento. ¿Y si fuera una reflexión? ¡Y si yo pudiera empezar mi discurso con... esta misma mañana en el aeropuerto se me ocurrió la siguiente reflexión: nunca se me ocurren reflexiones en los aeropuertos. El problema es que donde yo voy no tengo que dar discursos de ninguna clase. Bueno sí uno muy breve, una de esas presentaciones de power point en las que la mayoría de la audiencia echa una siestecita aprovechando que las luces se apagan. Puede quedar un poco fuera de lugar arrancar la presentación diciendo que los aeropuertos no son fuente de meditación para mí. ¿Y para ustedes, qué? Podría intentarlo con el taxista que me recoja, pero ¿me entenderá un hombre del lejano oriente este discurso? ¿Hablará la lengua del imperio? Y en el supuesto de que lo haga, ¿le importarán un carajo mis reflexiones sobre la carencia de reflexiones que me producen los aeropuertos, estaciones y gasolineras?
Es por ello que cuelgo estas reflexiones en la web. El que quiera que las pille y sean fuente de nuevas reflexiones.
Epílogo. Tal vez alguien quiera saber qué ocurrió después de aterrizar. Sí, tomé un taxi y empecé a contarle estas reflexiones al taxista que me llevó a la ciudad. Me produjo una gran satisfacción comprobar su movimiento de cabeza, como si entendiera el discurso y lo aprobara asintiendo. Así que continué hablando sin parar hasta que al llegar al hotel le pregunté abiertamente. ¿Qué? ¿Qué le parece a usted todo esto?
- Five hundred, fue su respuesta. A él no se le ocurrió ninguna reflexión adicional.
domingo, 14 de junio de 2009
LA BUENA OBRA

Magnífico, esto sí que es una buena obra sencilla de acometer, una oportunidad que se nos presenta cada día de camino al colegio, un regalo del Señor, glosa el fraile.
Luego pienso que, puestos a realizar buenas obras imaginarias, podría haber contado lo que tuve que hacer aquel día de invierno en la gélidas aguas del puerto para sacar a mis 4 amigos del coche en el que se habían precipitado al mar, y cómo me sumergí 4 veces seguidas hasta ponerlos a salvo, fuera del agua, y cómo les practiqué la respiración artificial boca a boca - sin pecar - y como finalmente .... les resucité. Estaban ahogados por completo y yo les devolví a la vida.
Y es que cuando uno va de buenas obras, debe hacer las mejores dentro de sus posibilidades.
sábado, 30 de mayo de 2009
EXTRAÑOS COMPAÑEROS DE VIAJE
sábado, 16 de mayo de 2009
HACER EL MONO

Y ahora, al leer la carta de don Andreu, aportando la versión tan plausible del reportaje fotográfico y las poses guerreras del grupo de milicianos, me he acordado del pobre muchacho de la estación de Málzaga. Y de haber ocurrido las cosas como propone don Andreu, el miliciano inmortalizado en el momento de morir en Cerro Muriano, el falling soldier de Robert Capa, habría perdido la vida por hacer el mono, como la perdió aquel camarada de mi padre que quiso cruzar el puente por cojones.





