Ahora que… el infierno ya no es un zulo incandescente, que el purgatorio es sólo una lengua breve y transitoria de fuego purificador, apenas unas décimas de fiebre, ahora que Belcebú juega en la liga de Hermann Monster, que San Pedro ha malvendido las nubes, los querubines y demás atrezzo celestial y mata las horas en la tasca, ahora, digo, los supervivientes de aquella adolescencia de deportaciones en casas de ejercicios espirituales y retiros de la mala muerte, desde los que oímos con claridad el crepitar del fuego eterno, aromatizado de azufre, las carcajadas de Satán y las descripciones precisas de las tinieblas en boca de los hombres de negro que se encargaban de nuestra vigilancia, ahora, concluyo, nos sentimos enormemente aliviados y agradecidos a su Santidad y a sus ministros por este esfuerzo de adaptación a los tiempos modernos, donde todo resulta incoloro, insípido y definitivamente inodoro.
miércoles, 19 de enero de 2011
martes, 7 de diciembre de 2010
NINGUNA PARTE
¡ Oh no ¡ de nuevo bloqueado en esta audiencia inerte. Como en un atasco de tráfico tras la nevada. Si hubo alguna expectativa de emoción, definitivamente murió antes del minuto cinco. El tono es plano y desapasionado y entonces me vuelve a ocurrir: estoy conduciendo por la autopista, en Francia, siempre una larga recta en el otoño francés, la luz, tenue durante todo el día, empieza a desaparecer. La hilera de árboles que flanquea la ruta es interminable. Las Landas, identifico... de nuevo en Las Landas. Pero ¿cuánto falta para llegar a París? Una eternidad de árboles sin hojas. Un océano de niebla. Llueve ligeramente, como agua nieve, como sirimiri, y los limpiaparabrisas ejecutan su danza del tedio mientras repiten el mantra: griiiiiiipsh, griiiiiiiips....
Escucho por fin los tristes aplausos de cortesía, y gracias a Dios, nadie formula preguntas.
Salgo a la calle y llueve como hace un rato llovía en las Las Landas. Tengo hambre y descubro un restaurante asiático con menú del día, con pocos clientes, casi todos solitarios. Me siento frente a la puerta para hacer la estadística. Es sencilla. Zero in. Zero out. Estoy en un nowhere restaurante esperando que me sirvan un nowhere menú. Para asegurarme tomo una foto. Gracias Panasonic. Parece mentira que esta cámara registre los sueños, pero allí están los comensales solitarios, la camarera de vagos rasgos orientales, el botellín de cerveza... ¿cómo es posible que hayan logrado fijarse en la tarjeta de memoria?
...making all his nowhere plans for nobody.
lunes, 6 de septiembre de 2010
LA EFE DE FENDER
domingo, 1 de agosto de 2010
LLEGÓ DEL CIELO...LA LONA LLEGÓ DEL CIELO
Hubo un tiempo, breve por suete, en el que creí vivir al aire libre, en la naturaleza, simplemente porque pasaba las horas muertas en la azotea de mi piso en medio de la ciudad. Y un buen día el cielo se encapotó. Literalmente: una capota azul celeste cubrió el sol – a lo bíblico - ensombreció mi azotea y cayó finalmente sobre ella. El toldo, tal vez la lona, aún con sus cuerdas atadas a las arandelas de metal, llegó volando del cielo. Nada sobrenatural, pensé. Las lonas no se aparecen con la facilidad con que lo hacen la virgen o algunos santos. domingo, 6 de junio de 2010
SUEÑO QUE SUEÑAS
Ya lo dijo el maestro: te dejo entrar en mis sueños si yo puedo estar en los tuyos.
Es lo que tiene sobrevolar el secano.
domingo, 28 de marzo de 2010
...Y DETRÁS ESTABA LA ISLA
Todo empeoró y mejoró en el momento en que apagaron las luces para dar paso al power point. Power pointless, me dio por pensar.
El sopor creció en la penumbra. Temí cabecear a la vista de todos. Pero por otro lado la oscuridad dio fuerza y brillo a la pantalla y ahora el cielo sobre la isla se volvió de azul intenso al reflejar el mar azul. Y me acordé de Mozambique, la canción de Dylan en la que informaba que allí el cielo soleado es aqua blue. Las tres palmeras solitarias se perfilaron en tres o más dimensiones mientras yo descansaba por fin bajo su sombra. Y me pregunté si serían cocoteros o simples palmeras estériles. Lo primero me inquietaba y lo segundo me arrastró en caída libre a las primeras cabezadas. Que les den a los conferenciantes, pensé durante una breve recuperación. Cabeceé de nuevo y en la siguiente remontada añadí este otro retazo de pensamiento: esto no se hace, cabrones. Y con la seguridad que proporciona el estar cargado de razón, cerré rebelde los ojos, me abandoné al sueño y deseé a los conferenciantes que alguien les diera a probar de su propia medicina.
sábado, 7 de noviembre de 2009
EN LA PLAZA TUMBADO

Tumbado en el banco de la plaza miro las ramas de los árboles que buscan caminos en el cielo como las raíces en la tierra, collage de hojas pegadas al azul intenso. Enseguida la noche correrá el telón y yo volveré a la verticalidad.
jueves, 1 de octubre de 2009
REFLEXION
Pues bien, ahora, sentado en un aeropuerto camino del lejano oriente no veo nada más allá de lo que hay: aeronaves, gente corriendo y aburrimiento. Nada me invita a la reflexión, no consigo profundizar y ver más allá de la materia condensada. No se me ocurre nada. Si acaso esto que cuento. ¿Y si fuera una reflexión? ¡Y si yo pudiera empezar mi discurso con... esta misma mañana en el aeropuerto se me ocurrió la siguiente reflexión: nunca se me ocurren reflexiones en los aeropuertos. El problema es que donde yo voy no tengo que dar discursos de ninguna clase. Bueno sí uno muy breve, una de esas presentaciones de power point en las que la mayoría de la audiencia echa una siestecita aprovechando que las luces se apagan. Puede quedar un poco fuera de lugar arrancar la presentación diciendo que los aeropuertos no son fuente de meditación para mí. ¿Y para ustedes, qué? Podría intentarlo con el taxista que me recoja, pero ¿me entenderá un hombre del lejano oriente este discurso? ¿Hablará la lengua del imperio? Y en el supuesto de que lo haga, ¿le importarán un carajo mis reflexiones sobre la carencia de reflexiones que me producen los aeropuertos, estaciones y gasolineras?
Es por ello que cuelgo estas reflexiones en la web. El que quiera que las pille y sean fuente de nuevas reflexiones.
Epílogo. Tal vez alguien quiera saber qué ocurrió después de aterrizar. Sí, tomé un taxi y empecé a contarle estas reflexiones al taxista que me llevó a la ciudad. Me produjo una gran satisfacción comprobar su movimiento de cabeza, como si entendiera el discurso y lo aprobara asintiendo. Así que continué hablando sin parar hasta que al llegar al hotel le pregunté abiertamente. ¿Qué? ¿Qué le parece a usted todo esto?
- Five hundred, fue su respuesta. A él no se le ocurrió ninguna reflexión adicional.
domingo, 14 de junio de 2009
LA BUENA OBRA

Magnífico, esto sí que es una buena obra sencilla de acometer, una oportunidad que se nos presenta cada día de camino al colegio, un regalo del Señor, glosa el fraile.
Luego pienso que, puestos a realizar buenas obras imaginarias, podría haber contado lo que tuve que hacer aquel día de invierno en la gélidas aguas del puerto para sacar a mis 4 amigos del coche en el que se habían precipitado al mar, y cómo me sumergí 4 veces seguidas hasta ponerlos a salvo, fuera del agua, y cómo les practiqué la respiración artificial boca a boca - sin pecar - y como finalmente .... les resucité. Estaban ahogados por completo y yo les devolví a la vida.
Y es que cuando uno va de buenas obras, debe hacer las mejores dentro de sus posibilidades.
sábado, 30 de mayo de 2009
EXTRAÑOS COMPAÑEROS DE VIAJE
sábado, 16 de mayo de 2009
HACER EL MONO

Y ahora, al leer la carta de don Andreu, aportando la versión tan plausible del reportaje fotográfico y las poses guerreras del grupo de milicianos, me he acordado del pobre muchacho de la estación de Málzaga. Y de haber ocurrido las cosas como propone don Andreu, el miliciano inmortalizado en el momento de morir en Cerro Muriano, el falling soldier de Robert Capa, habría perdido la vida por hacer el mono, como la perdió aquel camarada de mi padre que quiso cruzar el puente por cojones.
lunes, 5 de enero de 2009
CONOCIMIENTO DEL MEDIO
Estas navidades han debido de ser especiallmente malas para estos emigrantes que nos venden esos objetos de deseo falsos. Los municipales han montado guardia en todas la zonas comerciales de la ciudad en las que solían exponer bolsos, gafas, relojes.... todo de la tostadora, todo de mentira. Carolina Herrera, Dolce Gabana, Chanel... y a precios de saldo. Pero en estos días de locura y despilfarro no se ha visto ni un negro, ni un ecuatoriano, ni un moro... Los agentes del orden vigilaban el terreno.
Sin embargo hoy, víspera de Reyes, la vida ha vuelto a las aceras de los centros comerciales más importantes. De nuevo los cedes, los cinturones, los pañuelos de marca ¿Por qué hoy? ¿Qué ha pasado? Pues que los municipales andaban ocupados cuidando del buen desarrollo de la cabalgata de los Reyes Magos de Oriente. Ni un solo guardia vigilando las zonas comerciales. Vía libre. Todo el campo es orégano en esta tarde afortunada para estos auténticos reyes de la magia, supervivientes profesionales. Esta gente sabe cuando acecha el cazador y cuando está ocupado en otros menesteres. Sobresaliente,por tanto, en conocimiento del medio para los reales reyes magos.
viernes, 14 de marzo de 2008
TIEMPO, TIEMPO, TIEMPO.
Las palabras de los profetas están escritas en las paredes del metro y en los portales de los bloques de pisos y están susurradas en los sonidos del silencio.
Eres grande Simon.
lunes, 4 de febrero de 2008
LOS PICAS

Pero en los aviones, ¿hay pica en los aviones? Joder, no hay manera de estar tranquilo, de descabezar un sueño. Y comprendo de pronto que mi vida está llena de picas que yo pongo por todas partes. Picas que me asaltan en los pasillos de los vuelos, en los ascensores y los rellanos, en las porterías y las playas nudistas a las que me escapo de vez en cuando y , siempre, siempre, al doblar la esquina de los sueños. Malditos picas. Dejarme vivir, dejarme dormir, dejarme soñar. Putos picas.
domingo, 3 de febrero de 2008
RENFRO
viernes, 1 de febrero de 2008
INTERNET ES UN PARAISO AHORA Y LOS INDIOS ERAN DE LA INDIA

jueves, 31 de enero de 2008
NUNCA DESAPARECEREMOS
El largo y tortuoso camino que lleva a tu puerta nunca desaparecerá The long and winding road that leads to your door will never disappear. Sobrecogedor lirismo para un adolescente, más aún porque yo no alcanzaba a distinguir entre will y we’ll, de modo que, cambiado el sujeto de la oración, ya no era el camino, sino nosotros - ¿un amor que no tenía? – los que nunca desapareceríamos. We´ll never disappear, creía oir. El largo y tortuoso camino. Nunca desapareceremos. Y tenía sentido, además, porque coincidía con otras promesas que escuchaba a diario por aquellas fechas lejanas: eternidad tras cruzar este valle de lágrimas. El resto de la canción podía decir misa. Yo permanecía flotando en el principio. Nunca desapareceremos.
